28.2.06

Nueva imagen... Nueva vida

Ya era tiempo de renovar esta cosilla del blog... Lo tenía un tanto descuidado... Y a petición de algunos que me dijeron ¿cuándo vas a actualizar el blog?... me dije, Cony, es tiempo de darle un giro a tu vida -nótese, que casi que me puse OI, pero NO!!! Hay que serle fiel a mis principios izquierdoides comeguaguas-. Así que me puse manos a la obra...
Le aplicamos color, le cambiamos la carita a este blog, y hasta estoy por escribir cosas positivas... Y es que el verano me ha sentado de maravilla (ésa es una frase de alguna de las teleseries venezolanas que he visto este verano, es que cuando no hay cable ¿qué se la va a hacer?).
Como parte de esta nueva vida de Cony Atlagich 2.0, he decidido tomar algunas medidas que desde este momento se transforman en Decretos y, por ende, si los trasgredo, podría ir directamente a la cárcel...
Decreto N°1: Cony Atlagich no se volverá a enojar por cosas absurdas.
Ya sé... Dificil tarea... Es que esto de ser un tanto irascible, me ha provocado grandes problemas estomacales y colapsos nerviosos. Por lo tanto, le pido a la gente que me rodea que no me haga enojar, que me traten con mucho cariño, y que, si me van a gritar, piensen que Cony es pequeña y frágil, como la canción.
Decreto N°2: Cony Atlagich será una buena persona (siempre en la medida de lo posible).
Como recordarán en un post anterior, buscaba ser una nice person, es decir, una persona buena y amable, que dejara los malos hábitos de lado. He empezado por cuidarme de relaciones frustradas, hombres inmaduros (no estoy pa cuidar cabros chicos, si pa eso tengo a mis niñas golondrinas), y gente tóxica, como lo era el 70% de la gente que me rodeaba. Debo decir que este verano he visto a pura gente que me hace bien, que aflora lo mejor de mí, y eso me encanta. Por lo tanto, Cony tratará, en la medida de lo posible, como decía Aylwin, de seguir esta línea de la amabilidad que la ha caracterizado durante este verano. Pero este decreto queda inmediatemente suspendido, si se acercan los gremlins a atacarme.
Decreto N°3: Cony Atlagich mirará las cosas en forma positiva.
Cony, Cony, Cony... No seas tan dura contigo misma... Esto ya parece autoflagelación. Como soy una persona obediente, responsable y, sobre todo, consecuente, tendré que hacerme caso a mi misma. Entonces, me obligaré a ver eso del vaso medio lleno y no medio vacío. Creo que por estos días me hace falta.
Con estos tres decretos doy por inaugurado este blog y espero que muchos de uds. me visiten y posteen. Disculpen por el jugo dado y por la autorreferencia, pero haberle dado a la política tanto duro el año pasado, mató las últimas neuronas.

30.1.06

Bucarest 187, un llamado desde el "cordis"


Este verano ha sido de grandes altos y bajos. Crisis vocacional, campamentos, días y días en cama por una extraña lesión en la pierna (creo que me hicieron mal de ojo o algo así, porque si no, no me lo explico) y entre tanto ajetreo, me decidí a "cultivar la mente", dedicándole un buen rato a la lectura -como si no hubiera leído nada durante el año-. Cayó en mis manos un libro de la destacada periodista Patricia Verdugo, titulado Bucarest 187, donde se describe detalladamente el ambiente político en el cual la prensa disidente jugó un rol clave.
Sin duda no dice nada nuevo. Nada que no sepamos. Nada de lo que asombrarse. Pero tampoco podemos negar que Verdugo hace de su propia tragedia, un canto a la vida, un llamado desesperado por justicia, una vuelta a las raíces. A través de sus páginas descubrimos una mujer muy distinta a la que leímos en Operación Siglo XX. Trae los recuerdos a la superficie y logra emocionar con partes de su relato.
Las primeras sesenta páginas no son lo que esperamos de esta mujer Premio Nacional de Periodismo. El relato personal no logra fundirse con la narración histórica de los acontecimientos, pero luego veremos que el lector sí puede identificarse con su historia, algo como un click interno.
No me cabe duda que este libro es el responsable de que vuelva a creer en el Periodismo y su labor como garante de la democracia. No estremecerse con el relato de dos estudiantes de Periodismo, es imposible.
No existen palabras más acordes para terminar esta pseudo crítica que las de su escritora...
Recordar es un acto sagrado. Significa volver a pasar por el corazón, por el cordis, en un proceso que conduce a la sanación. Recordar es también un acto subversivo cuando el discurso imperante busca la desmemoria, el olvido. Invito a la subversión...
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